Posteado por: Santi López-Villa | 04/04/2011

El viaje despierto: un billete de tren para viajar por la vida

La vida me ha llevado a trabajar por muchos lugares del país. Es por esto que entre trenes, coches, aviones y metros, he podido aprender tanto, como de los destinos finales, pues he pasado muchas horas viajando. Un viaje por corto que sea nos enseña.

Hace 5 años amanecía en París, y como de costumbre salté de la cama, ducha, desayuno y a correr hasta el centro. Eran las 8 de la mañana, y aunque la Gare de Lyon estaba abarrotada de gente, entre empujones y prisas, yo y mi ondeante bufanda conseguimos llegar a tiempo para coger el convoy que nos llevaría al destino.

Aquel día debía viajar entre el cosmopolita París y el bucólico Fountainbleu, en un tren de la SNCF. Casi lo pierdo. Sin embargo una vez más la fortuna quiso darme un empujón y me subió en el último instante a un tren que ya humeaba y se desplazaba por palmos sobre los raíles de la estación.

Jadeando llegué hasta un asiento al lado de la ventanilla, por la que más tarde entrarían bellos paisajes… Al poco me di cuenta de que el vagón estaba vacío. Solo estábamos yo y un señor que dormía plácidamente bajo un abrigo grueso, una barba blanca y un elegante sombrero. A su lado había una antigua maleta de piel reluciente muy bien cuidada. Era de aquellas que se cerraba con correas y brillantes hebillas. Aquella postal parecía de otra época y su sueño un eterno placer.

De pronto entró el revisor pidiendo los billetes. Yo saqué el mío enseguida y se lo entregué.

- Bon voyage! – Me dijo después de comprobarlo.
- Merci beaucoup, Monsieur! – Le respondí yo.

Y a continuación se dispuso a despertar al viajero del tiempo, (así lo bauticé yo).

- Monsieur! Le billet si’l vous plaît! – Le dijo con voz alzada.

El hombre durmiente se despertó de pronto, y nervioso comenzó a buscar por todas partes su billete… Pero no lo encontraba. El señor que había debajo del elegante sombrero cada vez estaba más alterado e incluso con un cierto aire de desespero. Miró por todas partes, abrigo, camisa, hasta abrió su arqueológica maleta y nada…

Viendo el revisor el apuro, le dijo al pasajero:

- No se preocupe hombre, si no lo encuentra, por esta vez no pasará nada, no le haré pagar otro billete, tranquilo.
- ¡Gracias! –  Respondió el viajante recién-despierto, sin cesar en su desesperada búsqueda. – Pero no es pagar otro billete lo que me preocupa. ¡El problema que me angustia es que al despertarme no sé a dónde iba!

¿Cuántas veces pasamos la vida durmiendo en un tren y al despertar no recordamos hacia donde hemos encaminado nuestros pasos todo este tiempo?

¿Sabemos hacia donde nos encamina el billete que hemos comprado a lo largo de tantos años?

¿Tendremos la serenidad de despertar y reconocer el camino hecho y dibujar nuestro anhelado destino?

Viajar por la vida dormidos, hace que perdamos el placer del viaje, que pasemos de largo nuestra estación, o simplemente que olvidemos cuál era nuestro destino tan anhelado.

Despertar y recordar hacia donde íbamos… despertar y redibujar nuestra ruta anhelada.

Manos a la obra, y buen viaje, viajeros!

Santi

Nota: Muy cerca del antiguo castillo de Fountainbleu, hay un pequeño bistró que lleva su nombre, que os recomiendo, donde hacen un exquisito café. Allí, horas más tarde, resguardados de la nieve y el frío, alguien con un pasado increíble me dibujó en una servilleta el mapa de su inquietante vida y de su reciente ruta dormida.

Un nuevo viaje despierto estaba comenzando.

Posteado por: Santi López-Villa | 28/03/2011

Abriendo puertas…

Hace días me perdí por una antigua librería del barrio judío de Girona. Eran ya casi las 9  y había anochecido. De hecho, ya hacía rato que no había nadie en el local. Hasta el dueño había desaparecido misteriosamente. Así, que viendo que aún quedaba un viejo farol encendido en el sótano donde yo estaba leyendo, proseguí con mi atenta lectura de un interesante libro… aquí os dejo un trozo:

“En un pequeño pueblecito del sur de Inglaterra, sus habitantes habían mandado construir una cárcel nueva. Para probar su seguridad, en la que habían invertido especialmente, se les ocurrió retar al conocido mago “Houdini”. Le desafiaron a ver si era capaz de escapar de la cárcel, sin ayuda de nadie más, que de su singular talento. Y por supuesto, el mago aceptó.

Y el día llegó. Había una gran expectación en todo el condado. Houdini había llegado al pueblo con una semana de antelación. Quería estudiar muy bien sus posibilidades. Finalmente, a las 12 en punto, fue encerrado en la celda con más seguridad de la prisión.

Estuvo una hora, dos horas, tres horas, y no había manera. Ni siquiera las microherramientas que llevaba escondidas le sirvieron para su propósito. Finalmente, agotado, sudado y lleno de rabia se dio por vencido; y pensó que realmente era aquella la cárcel más segura que había visto jamás… y se rindió, pues pensó que de ninguna manera podría escapar de allí.

Triste y desolado por su fracaso, se apoyó sobre la enorme y pesada puerta de hierro para descansar de su fatiga , y cual fue su sorpresa que ésta, de pronto se abrió al apoyarse sobre ella. Los habitantes de aquél pueblo le habían dado una lección, pues no habían pasado el enorme pasador que la cerraba.

La puerta, solo estaba cerrada y era infranqueable, en la mente del mago: solo estaba cerrada en su mente”.

Cuántas veces los obstáculos los ponemos nosotros mismos? Cuántas veces los problemas sólo están en nuestra mente?
Quizá ha llegado el tiempo de darnos más oportunidades y de convertirnos en nuestros propios aliados.
Quizá ha llegado el tiempo ya de que creamos más en nosotros mismos y en nuestros anhelos, y menos en los obstáculos que nos impiden?

Espero que os haya gustado, tanto como a mí… desde una noche de primavera en Girona.

Santi

Posteado por: Santi López-Villa | 21/03/2011

La primavera llega en un frasco de cristal

¡Hola! ¿Qué tal? Espero que estéis bien. Hace unas semanas me invitaron a dar una conferencia en el sur de Francia, justamente en Montpellier. Aunque sé un poquito de francés, no tengo el suficiente nivel como para poder explicarme tan bien como quisiera. Es por esto, que se me ocurrió hacer lo que os cuento a continuación:

Al subir a la tribuna, me dirigí en silencio hacia la mesa donde me esperaba una enorme botella con una apertura grande. Al lado, tenía un montón de piedras grandes, las cuales comencé a introducir dentro del enorme frasco. Cogieron todas, pero no cogía ni una sola más de las que había. Acto seguido pregunté al auditorio (que por cierto estaban flipando…)

- ¡Buenos días! ¿Alguien de ustedes puede certificar si el frasco está lleno? – A lo que todos respondieron que sí, pues efectivamente no cogía ni una sola más de aquellas enormes piedras.

Sin decirles nada más, saqué una bolsa de mi mochila, con piedras mucho más pequeñas, y comencé a verterlas dentro del frasco, las cuales se iban colando entre las rendijas que quedaban entre las piedras grandes. Fue sorprendente ver como llegué a verter casi un kilo de aquellas piedras.

Después, saqué otra bolsa de plástico repleta de arena fina. Era otro quilo más, que por supuesto conseguí colar entre las rendijas más diminutas que aún quedaban entre las piedras pequeñas y las grandes.

Y finalmente hasta vertí un litro entero de agua, el cual llegó hasta el mismísimo borde del frasco. ¡Ahora sí que no cogía nada más!

- ¿Qué enseñanza nos presta este ejercicio? – Les pregunté.

- Que aunque parezca que el frasco está lleno, siempre podemos esforzarnos más para meter más cosas… – Respondió alguien desde el fondo.

- Bueno sí… pero no es exactamente ésta la enseñanza que os quería prestar – Respondí yo.- Os propongo otra: “Si no pones las piedras grandes primero, después no las podrás poner pues no habrá sitio para ellas”.

¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida? ¿La familia, el trabajo, la fe, tus amigos?, ¿Alguna causa justa?, ¿Ayudar a otros?, ¿Un proyecto que siempre quisiste hacer? ¿Eres tú la piedra más grande o lo son siempre los demás?
Poner las piedras grandes primero, significa tener una vida grande y plena. Nadie se enamora de lo poco importante, sinó de aquello que nos aporta motivación y nos regala vida.

La primavera del alma nos despierta del letargo y nos recuerda que bajo el hielo siempre hay esperanza. Podemos continuar llenando nuestra vida de arena y piedras pequeñas o ¿Sería una valentía dedicar la vida a aquello que tanto amas?

¡Bienvenida primavera!

Santi

Posteado por: Santi López-Villa | 25/08/2010

Alimentación emocional, el niño y el lobo…

Un solo lugar y dos corazones para mantener…

¡Hola! ¿Cómo fue el verano?

Espero que muy bien. Yo vuelvo en una semana… Han sido dos meses de pasear por el mundo, contemplando, viviendo y agradeciendo. Y ahora, a una semana de volver, comienzo a despedirme de lo que ya comienza a ser un rico y bello pasado.

A final del mes de julio, en un pueblecito en la costa oeste de Irlanda, un viejecito, me contó esta historia… espero que os guste:

Había una vez un alumno que preguntó a su maestro:

- ¡Maestro! ¿Cómo es tu corazón?

- ¿A cuál de los dos te refieres?, pues dos corazones tengo. – Respondió el maestro.

- ¿Tienes dos corazones, Maestro? – Preguntó el alumno con mucha curiosidad.

- Por supuesto, aunque uno casi ha muerto. Uno es el corazón inocente de un niño dispuesto a darlo todo. Es el más amoroso, tierno, comprensivo, atento y perdonador. Un corazón sin duda que me da la paz. Sin embargo, tengo otro: el corazón de un lobo sangriento que me hace odiar, que me hace gritar y ser duro. Este corazón me hace herir profundamente a quien más quiero y a quien no me importa. – Respondió el maestro.

El alumno quedó pensando y después de un silencio, volvió a preguntar:

- Maestro, ¿Y yo? ¿Cómo podré hacer que muera el terrible lobo que hay en mí y crezca el corazón repleto de amor y de paz del niño?
El maestro, sonriendo y sin levantar la mirada del suelo, le dijo:

- Aquél de los dos a quien tú alimentes, será el que podrá crecer dentro de ti y te haga latir cada día de tu vida.

Un abrazo fuerte y feliz retorno!

Posteado por: Santi López-Villa | 28/05/2010

En un mundo sostenible, la violencia no tiene hueco

“Dicen que había una vez un lugar donde para conseguir algo, todos se tenían en cuenta. Las personas eran más importantes que la posición, el poder o la fuerza”.

Este es un pequeño texto que me impresionó mucho. Habla de la manía que tenemos los seres humanos de actuar primero y preguntar después, y de la obcecación que tenemos cuando creemos que tenemos la verdad absoluta y avanzamos sin escrúpulos por encima de los demás. Y a veces, cuando dudamos, simplemente hacemos uso de la siempre inútil violencia… Espero que os guste.

Conversación radial en altamar
Esta es la transcripción de una conversación radial entre un buque de la Armada de los Estados Unidos y autoridades canadienses costeras de Newfoundland en octubre de 1995.

Americanos: Por favor, cambien su curso 15 grados al norte a fin de evitar colisión.
Canadienses: Recomendamos que USTED cambie SU curso 15 grados al sur a fin de evitar la colisión.
Americanos: Les habla el capitán de un buque de la Armada de los EEUU. Repito: cambien su curso.
Canadienses: No. Repetimos, ustedes deben cambiar su curso.
Americanos: ESTE ES EL PORTAVIONES ‘ABRAHAM LINCOLN’, EL SEGUNDO BUQUE EN TAMAÑO DE LA FLOTA DE ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA EN EL ATLÁNTICO. NOS ACOMPAÑAN TRES DESTRUCTORES, TRES CRUCEROS Y NUMEROSOS BUQUES DE APOYO. DEMANDO QUE USTED CAMBIE SU CURSO 15 GRADOS AL NORTE, O TOMAREMOS MEDIDAS PARA GARANTIZAR LA SEGURIDAD DE ESTE BUQUE.
Canadienses: Este es un faro. Ustedes deciden si quieren seguir su curso.

Nuestro mundo es limitado… no podemos seguir abusando de él.

Las personas son sensibilidad… no podemos seguir abusando de ellas.

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