¿Sumar o restar?

Es fácil restar tiempo a la vida… pero, ¿es fácil sumárselo?
¿Cuál es la operación que mejor sabes hacer?
En tu vida el tiempo vivido, ¿suma o resta?
El tiempo que suma te hace ser más joven, más pleno y más eterno…
El tiempo que resta te hace ser más viejo, más vacío y más caduco…
Te propongo un viaje: un viaje a lo pequeño, a lo más pequeño.
Dicen que en cada instante hay escondido un motivo tan cautivador que nos podría conmover la vida entera. Un instante podría ser igual a una eternidad.
¿Cuántas veces detrás de un pequeño y maravilloso momento ha comenzado una gran etapa en nuestra vida?
El verano es una increíble oportunidad para estar más vivo que nunca: Para detenerse en los instantes más pequeños e imperceptibles de cada momento. Para estar más cerca que nunca de las personas a las que amamos… El tiempo amado compartido es doblemente vivido…
Allí, justo allí, se esconde el sentido y el placer, la calma y la pasión, lo genuíno y lo imprevisto, el azúcar y la sal.
Nuestro entorno, en sus sutilezas, nos da las pistas para crecer y ser cada día más jóvenes que ayer. Estad atentos: La luz del sol, la eternidad del mar, el tacto de la arena, la frondosidad de los bosques, el color de los prados, la suavidad de las brisas, el aroma del amor al calor de un atardecer…
Comparte más atardeceres, haz más travesuras, arranca más sonrisas a la gente, descálzate más amenudo, corre tres riesgos al día que te hagan reir, déjate sorprender, emociónate, piérdete más amenudo y abraza con más fuerza.
No dejes pasar en vano, este tiempo de sol, de calor, de miles de detalles… Ellos, los detalles, son tu gran oportunidad para redescubrir tu brillo interior, tu chispa, tus ganas de vivir.
Detente en los detalles y regala miradas de bondad y estima.
Buen verano.