Alimentación emocional, el niño y el lobo…

Un solo lugar y dos corazones para mantener…

¡Hola! ¿Cómo fue el verano?

Espero que muy bien. Yo vuelvo en una semana… Han sido dos meses de pasear por el mundo, contemplando, viviendo y agradeciendo. Y ahora, a una semana de volver, comienzo a despedirme de lo que ya comienza a ser un rico y bello pasado.

A final del mes de julio, en un pueblecito en la costa oeste de Irlanda, un viejecito, me contó esta historia… espero que os guste:

Había una vez un alumno que preguntó a su maestro:

– ¡Maestro! ¿Cómo es tu corazón?

– ¿A cuál de los dos te refieres?, pues dos corazones tengo. – Respondió el maestro.

– ¿Tienes dos corazones, Maestro? – Preguntó el alumno con mucha curiosidad.

– Por supuesto, aunque uno casi ha muerto. Uno es el corazón inocente de un niño dispuesto a darlo todo. Es el más amoroso, tierno, comprensivo, atento y perdonador. Un corazón sin duda que me da la paz. Sin embargo, tengo otro: el corazón de un lobo sangriento que me hace odiar, que me hace gritar y ser duro. Este corazón me hace herir profundamente a quien más quiero y a quien no me importa. – Respondió el maestro.

El alumno quedó pensando y después de un silencio, volvió a preguntar:

– Maestro, ¿Y yo? ¿Cómo podré hacer que muera el terrible lobo que hay en mí y crezca el corazón repleto de amor y de paz del niño?
El maestro, sonriendo y sin levantar la mirada del suelo, le dijo:

– Aquél de los dos a quien tú alimentes, será el que podrá crecer dentro de ti y te haga latir cada día de tu vida.

Un abrazo fuerte y feliz retorno!

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